- La directora Jacqueline Rojas, resaltó que este espacio busca despertar el sentido de pertenencia de los barranquilleros y generar un impacto social en estas zonas que han sido recuperadas en la ciudad.
El SENA Atlántico, en alianza con la empresa Telary lideró la intervención artística de un espacio recuperado, convirtiéndolo en un mural de 73.7 metros. Se trata de un ejercicio formativo que integró conocimiento, creatividad y sentido social, en el que los protagonistas fueron aprendices de programas como Desarrollo de Medios Gráficos Visuales, Elaboración de Objetos Artesanales y Construcción.
“Estamos muy contentos, toda la familia SENA, de haber adelantado este proyecto. Creemos firmemente que, como barranquilleros, debemos despertar siempre el sentido de pertenencia por lo público. Eso es justamente lo que queremos con la estrategia SENAMora, sembrar en nuestros aprendices, en el barrio y en toda la comunidad: que vean un espacio y sientan que les pertenece a todos”, afirmó Jacqueline Rojas, directora SENA Atlántico.
La inauguración se llevó a cabo en el marco de la feria ‘Tesoros del Atlántico’ y contó con la participación de directivos y colaboradores de la empresa Telary, representantes de la comunidad y líderes sociales de la localidad. Por parte del SENA, asistieron coordinadores, instructores y aprendices que hicieron parte del proceso, consolidando este espacio como un punto de encuentro entre la formación, el sector productivo y la comunidad.
“Sin duda, este mural cuenta una historia. Y lo más bonito es escuchar a la gente decir que no solo es agradable pasar por aquí, sino que dan ganas de detenerse, tomarse una foto y seguir. Ahí es donde entendemos que realmente estamos generando un impacto”, agregó la directora.
Desde el rol formador, el proceso también deja aprendizajes que van más allá de lo técnico. Para la instructora Neyla Corbacho Goenaga, significó una gran experiencia con los aprendices. “Este proceso fue un verdadero intercambio de saberes. Inicialmente desarrollamos algunos bocetos en los que identificamos especies nativas de la región. Nos enfocamos especialmente en la guacamaya y en el tití cabeza blanca, por ser una especie en vía de extinción, y quisimos rendirle un homenaje a través de este mural”, expresó.
Para quienes participaron, la experiencia representó llevar su formación a otro nivel. “De verdad doy muchísimas gracias por darnos esta oportunidad de demostrar nuestro talento, poner a prueba nuestros conocimientos. Estoy muy feliz de poder hacer parte de todo esto y muy agradecido con el SENA”, manifestó el aprendiz Camilo Maldonado.
Aunque este espacio hace parte de las zonas recuperadas en la ciudad, hoy su valor va más allá de la intervención física: se convierte en un aula a cielo abierto, en un punto de encuentro y en un símbolo de lo que ocurre cuando la formación se conecta con la comunidad.
SENA Atlántico






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